THE END IS NEVER THE END IS NEVER THE END IS NEVER THE END

Atrapado en The Stanley Parable


  THE END IS NEVER THE END IS NEVER THE END IS NEVER THE END

¡Comencemos de nuevo!


[ATENCIÓN]: Los primeros párrafos no son estrictamente hablando parte de la crónica, y te los puedes saltar si así lo deseas, hasta el siguiente bloque de atención.

Antes que nada, sé que la temática que tomo es altamente cuestionable, y que probablemente me este yendo por la tangente, sin embargo hay un raciocinio, o algo que se asemeja a eso, detrás de todo esto.
Estoy enfermo desde el lunes por la tarde, razón por la cual no puedo salir mucho y menos aún asistir a un evento, sin embargo esto no es escusa, por lo que ideé un plan A: ver por streaming un concierto, y lo hice, vi un par, pero a la hora de escribir sobre ellos me percaté de algo, no sé nada sobre música, digo, si conozco el concepto, o la idea principal, de melodía y hasta cierto punto puedo analizar la letra de las canciones, sin embargo mi capacidad de interpretación y descripción es excesivamente limitada.
Entonces me puse a analizar que artes conocía, puesto que es un blog de arte, y me encontré con cine, tanto de imagen real como animación, literatura y videojuegos.
Ahora el siguiente punto era seleccionar de cual puedo hacer una crónica sin arruinar la experiencia en si:Para explicar algo de cine lo mejor sería ir a la sala del cine y notar las actitudes de público, pero ya acabó el FICG (Festival Internacional del Cine de Guadalajara), cosa importante puesto que debo encontrar algo independiente por la temática del blog, y las películas expuestas en las salas de “Arte” de Cinépolis®, aunque parecen interesantes, son cuestionablemente independientes.
En cambio, en la literatura no se puede describir las reacciones de un público, al menos que haga la crónica de las discusiones de un foro en internet, o algo así, pero no quiero caer tan bajo. La otra opción sería ir a una conferencia de un escritor, de literatura y no investigación por razones que ya mencioné anteriormente, sin embargo, estas se suelen concentrar en la FIL (Feria Internacional del Libro), para la que todavía faltan meses.
Entonces llego a mi tercera opción: Videojuegos, la opción obvia sería narrar un enfrentamiento en los e-sports (algo así como fútbol, o cualquier deporte pero en videojuegos competitivos), pero, en primera instancia, yo no considero a los videojuegos competitivos como artísticos, por lo que queda fuera del blog, en segunda, tampoco es que sepa mucho de juegos competitivos, menos aún de la escena en estos.
Fue hasta este momento, de haber descartado todo, que se me ocurrió algo que normalmente clasificaría de estúpido, pero estoy algo desesperado, así que cómo sería narrar de forma crónica mi propia experiencia en un videojuego, al ser una parte importante de este el jugador en si no estoy arruinando la experiencia, además, al ser yo el que hace las cosas en lugar de un simple espectador puedo darle otra perspectiva a la crónica, y hacerla aún más inmersiva de lo que normalmente puede llegar a ser, a fin de cuentas ¿Quién mejor para relatarte un partido que el capitán, el portero o el director técnico? Descubrir cual era el razonamiento tras las jugadas y las reacciones.
No es que demerite el trabajo de periodistas, editores, etc., ¿Pero no es por esto que seguimos a nuestros artistas y deportistas favoritos por twitter?
Por esto concluí que si retuerzo y tergiverso lo suficiente la definición de crónica, esto tal vez, y solo tal vez, podría entrar ahí, es un experimento raro, ¿Pero no es para esto la escuela?; ¿Para experimentar y aprender? ¡Así que golpeen tan duro como puedan que de los errores se aprende!
Sé que esto ha sido un rodeo largo, y ni siquiatra he empezado la introducción, siendo esto más bien una suerte de prólogo, pero no se preocupen, la crónica en sí tendrá la extensión necesaria sin necesidad de lo anteriormente escrito.

[ATENCIÓN]: Aquí comienza oficialmente la crónica.

The Stanley Parable (2011) fue, originalmente, un mod (una modificación a un juego ya existente) de Half-Life 2 (1998), el cual fue relanzado y mejorado, en HD, y como juego independiente en 2013, desarrollado por William Pugh, y Davey Wreden, quien después crearía The Beginner’s Guide (2015), The Stanley Parable (2013) cuenta una historia realmente inusual y variante para cada jugador, que al mismo tiempo es una historia cliché e invariante, por más contradictorio que parezca.
Pero esto es difícil de explicar porque vivimos en el mundo real, un mundo regido por la lógica, a diferencia del juego.
Desde el comienzo la pantalla de menú muestra las opciones a la izquierda y a la derecha un monitor que a su vez contiene el menú de inicio con un monitor dentro que a su vez contiene el menú de inicio, y así consecutivamente.
Menú de inicio de The Stanley Parable
Entonces iniciamos partida, y aparece una corta cinemática en la cual un narrador con acento británico y presuntuoso presenta a Stanley, el empleado 427 de una corporación, en la cual su trabajo consiste en presionar el botón que le indica el monitor, el tiempo que indica el monitor, hasta que un día, el monitor no muestra ordenes, entonces Stanley se percata de que hoy no había llegado nadie a saludar, es más, la oficinas están vacías.

Se me otorga el control, yo soy Stanley, y lo primero que hago es explorar la oficina de Stanley, pero no pasa nada, por lo que salgo de mi oficina, y la puerta se cierra detrás de mí.

Ahora me encuentro en las oficinas de mis compañeros, las cuales están vacías, es por esto que el narrador sugiere ir a la sala de juntas.

Exploro las oficinas detalladamente, encuentro algunas computadoras encendida, simplemente las apago.

Y todo parece ir de forma simple, hasta que me encuentro una habitaciones con dos puertas, y el narrador nos pide que continuemos por la izquierda, queda a tu criterios obedecerlo o desobedecerlo.
Cuarto de las dos puertas (Es más importante de lo que parece)
Me voy por la derecha, el narrador corrige su rutina para seguirme, hasta llegar a un cuarto azul, en el cual me puse a checar minuciosamente, hasta que el narrador hace un sarcasmo sobre el tiempo que tardamos.

Esto último me impulsa a esperar más para escuchar, para escuchar más comentarios ingeniosos, hasta que dice que si lo que busco son diálogos son inteligentes ya no va a haber ninguno. Y esto hace que quede aún mas fascinado con la simulación de inteligencia, pero también me ayuda a recuperar la compostura y seguir con mi viaje, así que salgo del cuarto.

En ese mismo pasillo encuentras una puerta en el lado izquierdo de este, y una puerta al final, las dos abiertas, y el narrador me pide que tome la puerta a la izquierda, así que tomo la puerta al fondo. En este punto el narrador comienza a mofarse de mi incapacidad de seguir instrucciones y a cuestionarme el cómo no había sido despedido antes.

Sin embargo, hay otro cambio remarcable después de esta puerta, ahora estoy en una zona industrial, no simplemente en las oficinas de alguien. Noto que lo único resaltable de esa zona era la plataforma móvil, en la que me subo, y se activa automáticamente.

Ahora el narrador intenta ganarse nuestro favor explicando que no lo haga por el, si no por ella ¿Quién es ella? Según el narrador se refiere a mi esposa, pero ¿Realmente alguien como Stanley tiene esposa?

La plataforma llega a otra parte de la zona industrial, donde solo hay una puerta, en la cual entro, y cruzo por lo que parece ser una bodega, hasta llegar a la siguiente puerta.

Es una habitación oscura con un pequeño foco alumbrando un teléfono sonando justo en medio de la habitación, el narrador de dice que es ella, que conteste y todo estará bien, sin embargo me encuentro más atraído por el cable que sale tras el teléfono y se conecta a un enchufe, y tengo curiosidad si puedo desconectarlo.

Así que toco el cable, y se desconecta, y el teléfono deja de sonar. Entonces el narrador se encuentra desconcertado, ¿Cómo desconecté el teléfono? ¿Era siquiera posible? Hasta que deduce algo; Yo no soy “Stanley”, soy alguien “real” por esto mis decisiones son tan incoherentes.

Por lo que decide ponerme un video “informativo” de la manera “correcta” de tomar decisiones, el cual obviamente esta equivocado porque cree que incendiar a todos lo huérfanos del mundo uno por uno es una mala decisión.

Después de el “tutorial” de decisiones tan surrealista como sólo ellos pueden y una desviación a una reflexión que dentro de algún tiempo formará parte de alguna de mis crisis existenciales, volvemos a la habitación del teléfono, pero ahora está deformada, hay montacargas cruzando media pared, letreros pintados a lo largo de la pared cortados entre otras cosas.
El narrador atribuye estos cambios a mis acciones, y malas decisiones, y me ordena regresar por el camino por el que llegué hasta la primera decisión para hacer las cosas bien, y tampoco es que tenga opción, puesto que ha cerrado cualquier otro camino, incluso le puso barda de seguridad a la plataforma móvil para evitar que me suicide.
Así que regreso a la primera decisión pero vuelvo a tomar la puerta derecha, ahora es un pasillo bugeado, o lleno de “errores”, además de que está cerrado, el narrador se enoja y me grita que regrese, que tal vez aún tengamos tiempo, vuelvo a la primera la anterior habitación y tomo la puerta izquierda.
Después de un corto pasillo llego a la sala de juntas, ya es tarde, está destruida, por lo que el narrador me reclama por mi incapacidad de seguir instrucciones, y se compadece a sí mismo por su historia ahora destruida, por lo que decide que la única opción es “apagar” el juego.
Solo cambia la iluminación al principio, pero poco tiempo pasa para que me encuentre en una habitación completamente destruida, en la que el narrador me reclamaba por mi incompetencia.
Paso la única puerta que hay, se reinicia a la primera decisión, el narrador me dice que tome la puerta izquierda, que tal vez aún no es tarde, así que vuelvo a ir a la derecha, el pasillo está destruido, y el narrador me reclama e incita a que regrese que tal vez aún pueda sa…
Corta y reinicia a la primera decisión, el narrador me dice que tome la puerta izquierda, que tal vez aún no es tarde, así que obedezco y llego a la sala de juntas, estable, pero sola, exploro la sala, pero no encuentro nada.
Paso por un pasillo y llego a unas escaleras, las cuales parece que deberían tener unas que lleven abajo, pero no está, así que obedezco la única opción posible, subir.
Llego a la oficina de mi jefe, pero también está vacía, hay una puerta, la cual me pide un comando de voz, pero no existe forma de ingresarlo, literal, no hay comando para hablar, así que me quedo mudo mirando la puerta, el narrador me dicta inclusive la contraseña, pero no tengo forma de actuar. El narrador se desespera y me vuelve a reclamar.
Reinicia; estoy arriba de la primera decisión, no puedo controlar al Stanley que está en la habitación, solo puedo observar y escuchar al narrador preocuparse por la inactividad de Stanley, inclusive le ruega, pero no reacciona, pasan los créditos por la pantalla.
Reinicio, estoy en la oficina de Stanley, salgo y exploro las oficinas cerca de mi, las computadoras cambiaron, el juego sigue.
Voy a la primera decisión, y obedezco, me voy por la izquierda, paso por la sala de juntas, no hay cambios, sigo hasta encontrar las escaleras, hay escaleras hacia abajo, como predije, así que desobedezco al narrador y bajo guiado por la curiosidad.
Llego a un pequeño estacionamiento con las luces prendidas, el narrador comienza a insinuar que tal vez tenga problemas psicológicos mientras camino por los pasillos, lo cual resulta inútil, pues voy en círculos.
El narrador comienza a hacer observaciones como que no puedo ver mis pies y que las puertas se cierran por si solas en cuanto paso para reforzar su hipótesis de mi inestabilidad mental.
El narrador explica que Stanley cree que está soñando, y comienza a divagar sobre su existencia como una voz dentro de la cabeza de Stanley, y del hecho de que se está auto-describiendo .
El narrador/Stanley comienza a sospechar que esto tal vez no es un sueño, pero hace un intento desesperado por despertar, es inútil, no puede escapar. Por lo que el narrador/Stanley comienza a gritar intentando que alguien lo despierte, y exclamando que es real.
Todo se pone oscuro.
El narrador ahora habla sobre una mujer llamada Mariella, quien de camino a su trabajo encuentra a un loco que colapsó muerto tras ir corriendo y gritando, el narrador explica que la mujer se siente con suerte por ser “normal” y no un loco, y asegura que ella sabe lo que es real y lo que no.
Reinicio. No hay escape.
Este es mi cómo ¿Cuál será el tuyo?
Pantalla de carga de The Stanley Parable
Basado en la interpretación en Guadalajara, Jalisco: 29/03/2017

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